Terapia de frío

El frío postoperatorio es el mejor tratamiento no farmacológico para la reducción de la inflamación y el dolor.

El médico asegura la recuperación rápida, confortable y cómoda de su paciente, desde la clínica hasta el domicilio.

La terapia de frío es un tratamiento térmico que favorece la regeneración del tejido dañado. Se emplea para intervenciones quirúrgicas, lesiones y patologías crónicas que cursan con dolor, inflamación y hematomas.

Además de favorecer la curación, la terapia de frío reduce la necesidad de analgesia farmacológica.


Debido a Procedimientos Quirúrgicos se produce un daño tisular con un aumento de actividad vascular, la cual conlleva la aparición en la zona afectada de tumor, dolor, rubor y calor.

Este trastorno circulatorio crea una disminución del aporte de oxígeno necesario para satisfacer la demanda metabólica basal y celular, cuyas consecuencias son inflamación, liberación de proteínas pre-inflamatorias, edema y daños hipotóxicos celulares.

La terapia de frío a temperatura controlada y constante se inicia durante el postoperatorio inmediato. Facilitando una bajada de temperatura a través de las diferentes capas de tejido; y restableciendo el equilibrio metabólico de las nuevas necesidades celulares.

La duración del tratamiento está condicionada a la respuesta inflamatoria del paciente, acelerando en todo momento, el proceso de cicatrización.

El paciente se siente más confortable debido a que reduce las molestias y el dolor, permitiendo una temprana recuperación funcional.